Capcom acaba de recuperar una de sus sagas más queridas y lo hizo con una aventura que combina samuráis, demonios y un sistema de combate mucho más exigente de lo esperado.
Después de años de ausencia, Onimusha: Way of the Sword regresa con una historia protagonizada por Miyamoto Musashi, un espadachín que termina enfrentándose a los Genma, criaturas sobrenaturales que están invadiendo el Japón feudal. Tras morir, Musashi recibe el Guantelete Oni y vuelve a la vida para combatir esta amenaza.
Una katana que exige precisión
El combate es el gran protagonista de esta entrega. A diferencia de un hack and slash tradicional, aquí no se trata de atacar sin parar, sino de observar al enemigo, bloquear, esquivar y romper su defensa en el momento correcto.
La técnica más importante es el Issen, un contraataque que puede eliminar enemigos de un solo golpe y cambiar por completo el resultado de una batalla. Los enfrentamientos contra jefes aprovechan especialmente esta mecánica, con varias fases, patrones diferentes y debilidades que obligan a aprender sus movimientos.
Un Japón feudal lleno de personalidad
La aventura transcurre principalmente en Kioto, que funciona como una zona central conectada con diferentes escenarios. Aunque algunas misiones secundarias pueden sentirse repetitivas y se extrañan los puzles de los juegos clásicos, la ambientación, las animaciones y el doblaje al castellano elevan la experiencia.
Una gran adaptación para Switch 2
La versión de Nintendo Switch 2 permite jugar a 30 FPS o utilizar una tasa desbloqueada que ronda los 40–45 FPS. También incluye controles por movimiento para realizar tajos y apuntar con el arco.
Onimusha: Way of the Sword no es perfecto, pero destaca por su combate, sus jefes y su estilo cinematográfico. Es una de las propuestas más interesantes de Capcom para Switch 2.



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